Exiliados

Ana Escauriaza

Graduada en Historia y Periodismo por la Universidad de Navarra

Exiliados

Según el Diccionario de la Real Academia, el exilio es la separación de una persona de la tierra en que vive o la expatriación, generalmente por motivos políticos. Por tanto, implica que no se realiza ese abandono por decisión libre, sino por imposición de las autoridades, que le fuerzan a uno a huir por temor a la cárcel o a la muerte. En España tenemos el ejemplo del exilio sufrido por miles de personas a consecuencia de la guerra civil española y de la posterior dictadura.

Sin embargo, de modo análogo, el concepto de exilio también puede aplicarse al provocado por la organización terrorista ETA y por todo su entramado en el País Vasco. En este caso, el abandono forzado y no voluntario del lugar de origen ha sido provocado por las amenazas y por el ambiente de miedo generalizado que se ha vivido en esta zona de España durante los cincuenta años en que ETA estuvo activa.

Por una parte, se vieron obligados a abandonar el País Vasco muchos de los familiares de las víctimas de ETA, que durante años se sintieron silenciadas y no fueron apoyadas, ni por las autoridades ni por la sociedad que, en cierta manera, hizo insoportable su estancia en esta tierra. De estos algunos no eran originarios del País Vasco, pero otros muchos sí.

Por otro lado, están las personas que, al saber que estaban entre los objetivos de ETA, o al sufrir amenazas directas, tuvieron que huir y reconstruir su vida en otras zonas de España. Es el caso de muchos civiles, entre los cabe destacar a empresarios, periodistas, jueces o profesores. Además de todas las personas anónimas que decidieron poner tierra de por medio, por el miedo a ETA o al ambiente social de aquellos años en el País Vasco. El exilio no solo afecta a quien está amenazado, sino a toda su familia, que en muchos casos es obligada a exiliarse también y a empezar de cero en un nuevo lugar.

En este sentido, el exilio no solo provoca pérdidas económicas, sino sobre todo de capital humano: cuántos negocios ni siquiera se han puesto en marcha por miedo; cuántas ideas se han quedado sin expresar, cuántas conversaciones silenciadas, profesiones frustradas…

Todo esto tiene consecuencias a nivel político y social. Los exiliados sufrieron la injusticia de verse obligados a vivir fuera de su tierra, pero toda la sociedad se vio privada de la diversidad ideológica que debe prevalecer para que una sociedad sea próspera y sana democráticamente.

La cuestión del número de exiliados por culpa de ETA ha sido muy debatida y posiblemente nunca se podrá saber con exactitud, pues al tratarse de un fenómeno provocado por el miedo no siempre se puede llevar a cabo una contabilidad exacta de los que se vieron afectados por ello.

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